Hacia la construcción de un índice del mercado del arte panameño
- jonathan hernandez
- hace 5 días
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Actualizado: hace 4 días
El mercado del arte suele analizarse a partir de percepciones, trayectorias individuales o resultados puntuales de venta. Sin embargo, cuando se busca comprender su evolución de forma más estructurada, surge una limitación evidente: la escasez de indicadores sistemáticos que permitan observar tendencias comparables en el tiempo. En el caso panameño, esta carencia es particularmente relevante, ya que dificulta distinguir entre crecimiento real del mercado, aumento del volumen transado o simples variaciones en la composición de las obras ofertadas y vendidas.
Frente a este panorama, la construcción de un índice representa una herramienta útil para comenzar a medir el comportamiento del mercado del arte en Panamá.
No se trata de reducir la complejidad del campo artístico a una sola cifra, sino de desarrollar un instrumento analítico que permita identificar cambios relativos en actividad, valor transado y precios normalizados.
Este texto propone una primera aproximación a la construcción de un índice del mercado del arte panameño a partir de datos de la subasta del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC) correspondientes a 2025 y 2026. El objetivo no es presentar un indicador definitivo, sino exponer una metodología inicial, sus alcances, sus límites y algunas lecturas preliminares derivadas de los datos disponibles.
¿Qué es un índice del mercado del arte?
Un índice del mercado del arte es un instrumento que busca sintetizar la evolución relativa de ciertos indicadores del mercado en un periodo determinado. Su función principal no es determinar el valor absoluto del arte, sino observar cómo cambian determinadas variables a lo largo del tiempo.
En contextos más desarrollados, los índices del mercado del arte suelen construirse mediante metodologías como ventas repetidas, modelos hedónicos o combinaciones de ambas. Estas aproximaciones intentan controlar factores como el artista, el tamaño, la técnica, la fecha de venta o la recurrencia de una misma obra en el mercado. Sin embargo, en mercados más pequeños o con menor disponibilidad de información pública, suele ser necesario comenzar con metodologías más acotadas.
En ese sentido, una primera aproximación al caso panameño puede construirse a partir de resultados de la subasta anual del MAC, dado que estos proporcionan precios públicos, fechas observables y una base mínima para comparaciones interanuales.

Alcance y delimitación del análisis
Antes de presentar resultados, es fundamental precisar qué se está midiendo.
El presente ejercicio no constituye un índice total del mercado del arte panameño. No incorpora ventas privadas, ferias, galerías ni transacciones directas entre artistas y coleccionistas. Lo que se analiza aquí es una parte del mercado, específicamente aquella registrada en una subasta y, por tanto, susceptible de ser observada mediante datos públicos.
Este recorte metodológico es importante porque evita sobredimensionar las conclusiones. Más que un índice exhaustivo del arte panameño, lo que se propone es una primera aproximación al comportamiento del mercado en subasta.
Base empírica y universo observado para establecer un índice del mercado del arte panameño
La muestra utilizada corresponde a resultados de subasta de 2025 y 2026, incluyendo obras vendidas en categorías como pintura, fotografía y escultura. En términos agregados, los datos muestran lo siguiente:
En 2025 se vendieron 46 obras, con un valor total transado de US$184,222.
En 2026 se vendieron 59 obras, con un valor total transado de US$206,380.
Sin embargo para la construcción de los niveles preliminares de observación usaremos exclusivamente los datos provenientes de los formatos de pintura y fotografía. Por lo que el universo queda reducido a los siguientes datos:
En 2025 se vendieron 40 obras, con un valor total transado de US$139,182
En 2026 se vendieron 56 obras, con un valor total transado de US$197,520
A partir de esta base fue posible construir tres niveles preliminares de observación: volumen de ventas, valor total transado y comportamiento del precio normalizado.

Retos metodológicos en la comparación de obras
Uno de los principales desafíos para construir un índice del mercado del arte radica en la heterogeneidad del objeto de estudio. A diferencia de otros mercados, donde los bienes son relativamente homogéneos, en el arte cada obra reúne atributos específicos que condicionan su precio: trayectoria del artista, técnica, soporte, rareza, procedencia, tamaño, estado de conservación y condiciones de demanda, entre otros.
Esta heterogeneidad impide asumir comparaciones perfecta entre las piezas. Por ello, cualquier intento de construir un índice debe ser transparente respecto a los criterios de normalización empleados.
La diferencia entre obra bidimensional y tridimensional
En la primera revisión de la base, uno de los problemas más evidentes fue la coexistencia de pintura, fotografía y escultura dentro de un mismo conjunto. Desde el punto de vista físico, las obras bidimensionales pueden normalizarse mediante superficie en centímetros cuadrados (cm²), mientras que en escultura, cuando se cuenta con largo, ancho y alto, la medida relevante corresponde al volumen en centímetros cúbicos (cm³).
Esto implica que no es metodológicamente adecuado comparar directamente el precio por cm² de pintura y fotografía con el precio derivado del volumen de esculturas. En consecuencia, para el análisis del precio normalizado se decidió excluir la escultura y concentrarse en obra bidimensional comparable.
Por qué la normalización importa
La normalización del precio no pretende agotar la explicación del valor artístico, sino generar una base mínima para observar variaciones relativas dentro de un segmento comparable. Aunque el tamaño no determina por sí solo el precio de una obra, sí permite construir una relación útil para comparar, al menos de manera preliminar, cómo evoluciona el valor unitario en determinadas categorías.
Construcción de indicadores preliminares
Con base en la muestra observada, se construyeron tres indicadores iniciales que permiten una lectura más rica del comportamiento del mercado.
Índice de volumen de ventas
El primer indicador corresponde al número total de obras vendidas. Entre 2025 y 2026, el volumen del mercado observado pasó de 46 a 59 obras, lo que representa un incremento de 28.3%. Este dato sugiere una expansión de la actividad del mercado en términos de cantidad de transacciones cerradas.

Índice de valor total transado
El segundo indicador corresponde al valor total transado del mercado observado. Entre 2025 y 2026, el monto vendido pasó de US$180,622 a US$206,380, lo que representa un crecimiento de 14.3%. Este resultado confirma un aumento en el dinero movilizado por el mercado en subasta, aunque de menor magnitud que el crecimiento observado en el subconjunto comparable de pintura y fotografía.

Subíndice de precio por cm² ponderado y no ponderado en obra bidimensional
Una vez excluida la escultura, el universo comparable de pintura y fotografía quedó conformado por 40 obras vendidas por US$139,182 en 2025 y 56 obras vendidas por US$197,520 en 2026. Esto implica que, dentro del segmento bidimensional, el volumen de ventas aumentó 40.0%, mientras que el valor total transado creció 41.9%.
Esta expansión del subconjunto comparable sugiere que una parte sustancial del crecimiento del mercado entre ambos años se concentró precisamente en el segmento utilizado para construir el índice de precio normalizado.
Dentro del segmento bidimensional comparable, la mediana del precio por cm² pasó de 0.341 en 2025 a 0.364 en 2026, lo que equivale a una apreciación de 6.74% en el valor unitario típico. A su vez, la suma ponderada del precio por cm² pasó de 0.755 a 1.34. Esta divergencia sugiere que, además del incremento moderado en el valor típico, durante 2026 una mayor proporción del valor vendido se concentró en obras con precios unitarios más elevados.
Lo anterior lo podemos ver en la distribución de precios en los histogramas del 2025 y del 2026.



Algunas señales de diferenciación entre artistas recurrentes
Además de los indicadores agregados, el cruce de artistas presentes en ambos años permite observar un fenómeno particularmente relevante: el crecimiento del mercado no se distribuyó de manera homogénea. Más bien, los resultados sugieren un proceso de diferenciación interna en el que algunos nombres fortalecen su posición, otros mantienen cierta estabilidad y algunos más parecen perder tracción relativa.
Fortalecimiento de artistas ya reconocibles en el mercado
En varios casos, la presencia repetida en ambos años viene acompañada de una mejora en desempeño. Giana de Dier, por ejemplo, pasa de US$5,600 en 2025 a US$9,000 en 2026, mientras que el número de pujas aumenta de 8 a 11. Esto sugiere continuidad de mercado y una demanda relativamente sostenida.
De forma similar, José Castrellón muestra una evolución positiva, al pasar de US$4,000 a US$6,400, y de 1 a 4 pujas, lo que apunta a un mayor nivel de competencia en torno a su obra.
Gustavo Araujo como uno de los casos más dinámicos
Uno de los resultados más llamativos del cruce corresponde a Gustavo Araujo. En 2025 suma US$2,950, mientras que en 2026 alcanza US$9,200. A ello se añade un aumento importante en el número de pujas, que pasa de 3 a 13. Aunque las variaciones de formato entre lotes obligan a leer este dato con prudencia, el cambio sugiere una intensificación clara en visibilidad, demanda y presión competitiva.
Consolidación en segmentos de alto valor
Otros artistas muestran una permanencia en franjas de valor elevadas. Guillermo Trujillo, por ejemplo, ya registraba un monto importante en 2025 con US$8,000, y en 2026 alcanza US$19,200. Aunque su relación por unidad disminuye respecto al año previo, el resultado puede interpretarse como una expansión del monto total sin perder posicionamiento alto dentro del mercado. Jonathan Harker también presenta un comportamiento interesante, al pasar de US$1,200 a US$5,120. Si bien aquí conviene ser cautelosos por el tamaño muestral, el salto es suficientemente amplio como para sugerir una mejora relevante en valorización.
La profundidad de mercado también importa
No todo fortalecimiento se expresa únicamente en monto. En algunos casos, lo que parece crecer es la profundidad de mercado, es decir, la actividad y la circulación asociadas a un nombre. Oswaldo de León Kantule es un buen ejemplo: en 2025 aparece con 1 puja y US$4,160, mientras que en 2026 suma 9 pujas y US$8,500. Más que un simple aumento de precio, este comportamiento sugiere una ampliación en el interés y la competitividad alrededor de su obra.
Mayor presencia no siempre implica mayor valor unitario
También existen casos en los que la actividad aumenta, pero no necesariamente en la misma proporción que el valor. Sandra Eleta pasa de 4 a 6 pujas, aunque el monto agregado baja de US$4,800 a US$3,800. Esto podría indicar una mayor circulación, aunque no necesariamente en piezas equivalentes ni en un tramo superior de precio. Algo similar ocurre con Pedro Montañez: en 2025 suma US$4,500 con 5 pujas, y en 2026 alcanza US$5,760 con 2 pujas. El monto mejora, pero la dinámica competitiva cambia de manera visible.
Casos de enfriamiento o desplazamiento relativo
El cruce también muestra artistas cuyo desempeño parece haberse moderado entre un año y otro. Félix Bressieux cae de US$2,840 a US$2,440, y de 9 pujas a 1. Otro caso similar es Amir Lucky quien presenta una disminución aún más marcada, pasando de US$3,600 y 11 pujas en 2025 a US$1,850 y 1 puja en 2026.
En el caso de Tabo Toral, el monto agregado por el total de las obras en la subasta desciende de US$19,000 a US$4,760 debido a la composición del valor de los lotes pero con un ligero aumento en la cantidad de pujas.
Un mercado segmentado, no uniformemente alcista
En conjunto, estas trayectorias refuerzan una idea central para la lectura del mercado panameño: la evolución entre 2025 y 2026 no responde a una apreciación homogénea. Algunos artistas muestran señales claras de fortalecimiento en monto y/o competencia, otros conservan una posición relativamente sólida, y otros más parecen haber perdido impulso o haber circulado en condiciones menos competitivas. En ese sentido, más que un mercado que sube de manera uniforme, lo que aparece es un mercado cada vez más segmentado, donde el reconocimiento, la demanda y la valorización comienzan a diferenciar con mayor nitidez entre artistas, trayectorias y tipos de obra.
Interpretación de resultados
Leídos en conjunto, los tres indicadores permiten formular una interpretación más precisa del comportamiento del mercado panameño en subasta del MAC entre 2025 y 2026.
En primer lugar, el crecimiento del volumen indica una mayor profundidad del mercado. Se vendieron más obras y, por tanto, hubo una expansión de la actividad transaccional.
En segundo lugar, el aumento del valor total transado confirma que el mercado no solo fue más activo, sino que también movilizó más recursos.
En tercer lugar, el incremento en la mediana del precio por cm² de la obra bidimensional sugiere que una parte del crecimiento no respondió únicamente a un mayor número de operaciones, sino también a una apreciación moderada en el valor unitario del segmento comparable.
Leídos en conjunto, los indicadores muestran que entre 2025 y 2026 la subasta creció en volumen total y en valor agregado. Sin embargo, al aislar el subconjunto comparable de pintura y fotografía, el crecimiento resulta aún más visible: no solo aumentó el número de obras vendidas y el monto transado, sino también la mediana del precio por cm² y el indicador ponderado de valor unitario. En otras palabras, el mercado no solo se expandió en actividad general, sino que el segmento pintura y fotografía mostró además señales de fortalecimiento en composición y precio.
Por otra parte, el cruce de artistas presentes en ambos años muestra que el crecimiento del mercado no fue uniforme. Mientras algunos nombres, como Giana de Dier, Gustavo Araujo, José Castrellón u Oswaldo de León Kantule, evidencian una mayor tracción en monto y/o competencia de pujas, otros registran desempeños más moderados o incluso retrocesos. Esto sugiere un mercado en proceso de diferenciación interna, donde la expansión general convive con una selección más marcada entre artistas y segmentos.
Limitaciones del ejercicio
Pese a su utilidad exploratoria, esta primera aproximación presenta varias limitaciones.
Cobertura parcial del mercado
El índice propuesto solo observa los resultados de una subasta. Por tanto, no captura dinámicas de ventas privadas, otras subastas, actividad galerística ni otros canales de circulación relevantes para el ecosistema del arte panameño. La mayoría de las obras son aportadas directamente por los artistas o las galerías participantes.
Muestra aún reducida
La comparabilidad se construye a partir de dos años de datos y un número relativamente pequeño de observaciones. Esto limita la posibilidad de extraer conclusiones estructurales de largo plazo.
Heterogeneidad de las obras
Aunque se introdujo una separación metodológica entre obra bidimensional y tridimensional, persiste una elevada heterogeneidad interna vinculada a diferencias entre artistas, técnicas, trayectorias, formatos y niveles de consolidación en el mercado.
Ausencia de control hedónico
El análisis no incorpora todavía modelos hedónicos que permitan ajustar por variables como artista, técnica, soporte o periodo de producción. Por ello, el índice debe leerse como una herramienta preliminar y no como una medición exhaustivamente ajustada.
Hacia una metodología más robusta
Este primer ejercicio abre la posibilidad de desarrollar herramientas analíticas más sofisticadas para observar el mercado del arte panameño.
Una siguiente etapa podría incluir la construcción de subíndices por medio, diferenciando pintura, fotografía y escultura. También sería posible elaborar índices por artista o por rangos de precio, así como introducir modelos hedónicos que permitan estimar el peso relativo de distintas variables sobre el comportamiento del precio.
A mediano plazo, una serie más larga permitiría observar ciclos, estabilidad, volatilidad y posibles patrones de apreciación o estancamiento en distintos segmentos del mercado.
Conclusión
La construcción de un índice del mercado del arte panameño no debe entenderse como un intento de simplificar el valor cultural del arte, sino como una herramienta para observar con mayor rigor el comportamiento de su mercado secundario y poder compararlo con otros mercados y tendencias a nivel internacional. A partir de los datos de subasta de 2025 y 2026, esta primera aproximación muestra un mercado más activo en volumen total, con un aumento de 28.3% en el número de obras vendidas y de 14.3% en el valor total transado. Al mismo tiempo, el subconjunto comparable de pintura y fotografía mostró un crecimiento aún más claro, tanto en volumen y monto vendido como en el valor unitario de la obra bidimensional, cuya mediana de precio por cm² aumentó 6.74%.
Aunque el ejercicio presenta limitaciones evidentes, también demuestra algo importante: el mercado del arte panameño ya puede empezar a medirse mediante indicadores propios. Ese paso es fundamental no solo para mejorar su comprensión, sino también para abrir nuevas discusiones sobre profesionalización, transparencia, formación de valor y desarrollo de herramientas analíticas adaptadas al contexto local.
En ese sentido, más que un punto de llegada, este índice debe entenderse como un punto de partida.


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